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A Sahira, cuando crezca:

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Sería bueno que pudiéremos recordar esos primeros momentos cuando nacimos. Tal vez entenderíamos que la vida es progresiva. Que diferente sería si recordáramos como no sin esfuerzo, nos abrimos paso a la vida, entre empujones. Es una lástima no poder recordarlo, pero aquí estoy yo para hacerlo por ti. 

Jueves de poesía

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Es un tanto banal tener un día favorito, pero el mío es el jueves. No posee el inmerecido desprestigio del lunes, ni la ligera  alegría del viernes. Mucho menos la frivolidad del sábado, ni el brillo del domingo. No es desabrido como el miércoles ni de mal augurio como el martes. El jueves es el día perfecto. La semana casi termina, pero aun no es viernes, y en el jueves reposan todas las ansias. El jueves también es el día en que La Iglesia guarda silencio ante la majestad de Cristo Sacramentado. Jueves fue el día en que nací hace ya algunos años. Los jueves son los días de Zumba en el gym. Y desde hace algunas semanas…  en ellos tienen lugar las noches de poesía.

Más allá del amor

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¿Qué es el amor? ¿Quién es ese famoso desconocido del que todos hablan pero no parecen  estar seguros a la hora de pronunciarlo, como quien sabe lo que está diciendo? En estos días se habla mucho del amor. A veces, como un accesorio más. Algo que se quita y se pone, o un modo de estar en determinado momento. Se menciona con desdén, casi como una leyenda, algo que se puede utilizar en canciones y en películas, pero nada más. El Amor termina siendo como Papá Noel. Otros hablan de él con apasionamiento: como la piedra filosofal que una vez encontrada, nos dará la fuente de felicidad eterna.

Nueve manías mías

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Todos tenemos alguna, muchas veces pasan desapercibidas. Pero si lo piensas bien… He aquí las mías:

1. Revisar las hornillas de la estufa: todas las noches antes de dormir, verifico que las hornillas estén bien cerradas. Supongo que me preocupa tener un sueño psicodélico.

2. Cepillos con tapa: Me desespera la idea de que mi cepillo amanezca en el baño… sin tapa. No sé, tal vez pienso que las bacterias y los bichos harán una fiesta de madrugada. “Cuando el gato no está en casa…”

3. Café-manía: Hubo una época en mi vida que tomaba una cantidad desconocida de tazas diarias… luego fueron solo 5 diarias y ahora son solo 2. Pero me es difícil prescindir de él.

Hablemos de dinero...

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Desde que nuestros ancestros comprendieron que no era justo intercambiar una vaca por unos víveres [O espejitos por oro, en el peor de los casos] crearon el objeto que se convertiría al mismo tiempo en la bendición y maldición del mundo: el dinero.

A nadie le gusta hablar de dinero, excepto a los bancos, a los que nos cobran y a nosotros cuando se trata de recibirlo. Es un tema espinoso e incomodo que ha provocado más de una ruptura y no pocos soponcios. Pero no, tenemos que hablarlo.

La generación de mis sobrinos

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“Todo pasado fue mejor”  ¿Es nuestra incapacidad para aceptar los cambios lo que siempre nos hace pensar que lo bueno se quedo atrás? Dice un amigo de mi padre que el mundo se acabó en el año 1990 y que todo lo que vivimos a partir de ahí, fueron los desechos de un mundo en decadencia. Las generaciones de nuestros padres no dudan un segundo en tacharnos y etiquetarnos: la música no sirve, los jóvenes no están en nada, se visten mal (o mejor dicho NO se visten), tienen malos modales y nunca hacen nada por la sociedad o por ellos mismos. Viniendo de la generación de mis padres parece justo: ellos lograron cosas que, tomando en cuenta los retos que enfrentaron, fueron verdaderos triunfos producto de mucho esfuerzo y determinación. Pero eso no se queda ahí. Nuestros abuelos decían lo mismo sobre nuestros padres. Y todavía allá en el pasado, hay una bisabuela quejándose de que los jovencitos ya no vienen como antes.

Mensaje subliminal

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 Si alguien quisiera hacerme un buen regalo, uno con el que es casi imposible fallar, sin dudas me regalaría un libro. Debo confesar que desde que mi padre me negó la lectura del “Cantar de Mío Cid” cuando tenía 6 años bajo el pretexto de que no lo entendería, y mi madre me regaló la colección de todas las historias infantiles; la lectura ha sido una pasión y casi una obsesión. Me gusta casi de cualquier tipo: historia, ensayo, novela, poesía, cuentos, o libros que estimulen el crecimiento personal. Así que cuando mi Padre y mi mejor amigo me hicieron estos regalos, no supe si alegrarme… o preocuparme.

Vidas prestadas

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Nació Yadira, después de 9 meses que se hicieron largos para mi sobrina Indira haciendo todo lo que su humanidad le permitía para que así sucediera. Exitosamente, Yadira vio la luz del mundo el 16 de diciembre, luego de que se cambiaran en dos ocasiones la fecha, y Dios hiciera lo suyo determinando que ese sería el día de su nacimiento. Y entre la alegría y el alivio de que todo saliera bien, veo a mi sobrina mayor lidiando con un nuevo reto y una nueva faceta en su vida: la de ser madre. Me pregunto, ¿no se estará muriendo de miedo?  Yadira nunca volverá a ser tan suya como lo fue durante esos 9 meses de celosa posesión, donde Yadira era parte de ella y dependía totalmente de su madre para sobrevivir.  Jamás dejará de sorprenderme los misterios de la maternidad. Mientras Yadira duerme plácidamente junto a su primer regalo, una muñeca de trapo, sin saber cómo llegó aquí en la más cómoda de las ignorancias,  yo hago una silenciosa reverencia ante el milagro materno. Pero sobre todo, un profundo y callado agradecimiento hacia mi madre, por haber aceptado y nunca haber dudado, a la hora de tenerme. Por haber puesto su vida en el ruedo por mi nacimiento, ofreciéndolo todo a cambio de nada, de una vida prestada, que tarde o temprano encontrará sus propias alas. 

Lunes, viernes y otras mañas

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Después de los políticos y los impuestos, la cosa más odiada es el lunes. La aversión al lunes nace el domingo por la noche, preferiblemente, ante la lista mental de pendientes que nos espera para el día siguiente. Lo que nunca hemos pensado que el “odio al Lunes” responde a una acostumbrada predisposición  al inicio de la semana, algo que llevamos haciendo más o menos… toda la vida.  Y si no me lo creen, ¿Acaso no eran ustedes de esos brillantes estudiantes que dejaban la práctica de inglés para el domingo por la noche?

Ser o estar

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   Me gustaba hablar con ella porque hablaba un español sin parches, sin atropellarlo con todo en su sitio. Era como asistir a una clases de español gratuita, así era hablar con la colombiana del cuarto piso. Además era muy educada.  Nunca superé ese respeto enfatizado en la segunda persona formal  y el preámbulo que siempre acompañaba cualquier petición: un permiso, una aprobación ante la más mínima intervención. Ella y su esposo eran la antítesis de los personajes colombianos que veíamos todas las noches en las novelas colombianas, poniendo de manifiesto que generalizar sobre personas y conjuntos humanos, siempre será una mala costumbre.

A mi no me enseñaron eso

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Entré a la universidad un 4 de septiembre un mes después de graduada. Era lunes. En ella duré 4 años, 48 meses, 192 semanas, casi 1,500 días y una cantidad de horas que prefiero no estimar. Recibí alrededor de 100 asignaturas, donde me prepararon para lo que sería mi vida laboral cuando pusiera un pie en la calle. Estábamos convencidos que horas de cátedra, consejos de los mejores profesionales en la materia,  exámenes duros, un par de pronunciadas ojeras, prácticas kilométricas terminarían por templarnos el carácter y nos dejarían listos para comernos la calle. No pudimos estar más errados.  

¿Quien es Alexander Ascanio?

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Una vez tienes un Blackberry, aprendes a vivir con él. Hay quienes han aprendido a vivir sin él que es mucho más importante, otros hasta han llegado a cansarse. Pero el usuario de Blackberry tiene que lidiar con asuntos que otros usuarios de smartphones no lidian. Aprendes a dormir por las noches, a ignorar el led cuando estudias, y sobre todo a manejar los irritantes Broadcasts que pueden hacer perder la paciencia hasta al espíritu Gandhi.  Sin embargo entre tantos bc´s de propuestas para tener iconos nuevos [que como mejor atributo tienen el ser bastante feos e inútiles], cadenas de oración, solidarios y des-informativos; llega uno que intenta advertirte del peligro que corres sino evitas a toda costa a este contacto. Es bastante amenazador: si aceptas o agregas a un contacto llamado Alexander Ascanio [venezolano], corres el riesgo de tener entre tus contactos a un peligroso hacker. La última vez que lo recibí, me pregunté si de verdad existía, ¿Quién podría ser Alexander Ascanio?

Es natural

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Cuando me dijeron que había muerto el tercer pez en veinte días, concluí que aunque mi sobrina amara mucho los animales no era muy buena con ellos; Porque, ¿Qué clase de complicaciones podría dar un pez? No hacen ningún ruido, no se envían al veterinario y sirven para decorar. ¿Qué puede salir mal? Intenté bromear sobre el tema pero mi madre me lo impidió porque mi sobrina estaba llorando.

La autoestima masculina

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La simpleza masculina es algo que siempre me ha gustado/odiado. Las mujeres acordaremos decir que a los hombres casi todo les ha salido mucho más fácil. Y tratar de emularlo es imposible, la razón es muy sencilla: el hombre no se complica. Donde las mujeres vemos intrincados dilemas con dramáticas soluciones, el hombre lo ve desde su óptica masculina: llana, sencilla y muchas veces [aunque me cueste admitirlo] más cercana a la realidad [o por lo menos a aquella que les permite vivir en paz].

El mejor regalo de Reyes

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Estamos en los 90, mentalmente. Todavía la gente andaba con esos detestables tshirts promocionales que parecían reproducirse solos como microbios, los celulares y las computadoras [Que utilizaban un programa chato y feo llamado MS-Dos]  aun no eran el mejor amigo del hombre ni el nuevo miembro de la familia;  y quien tenía uno de los dos era un privilegiado.

Un año de fin de mundo

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Bajo una nube de pesimistas y terribles predicciones, que han dado rienda suelta a la imaginación- y en algunos casos a la perversión- de las mentes más dramáticas y fanáticas, recibimos el año nuevo.  Ya esto lo hemos celebrado antes,  es cierto, la mayoría de nosotros no creemos que nada suceda con el mundo: al final del año seguirá siendo igual de pecaminoso, diverso y placentero como el año anterior. Sin embargo, todos entraremos en el jueguito de pasar el último año y no perderemos la oportunidad de burlarnos, predicar [sin importar en lo que creas] corregir a los ignorantes, y rechazar las medidas extremas con ironía y algo de humor negro. Pero no perdamos el tinte fatalista, y hagamos que los próximos 12 meses sean realmente memorables, por si acaso.

Les deseo un año de fin de mundo, donde puedan arriesgarse un poco, conocer sus extremos, llegar un poco más lejos. Que se sientan motivados y pongan a rodar sus sueños. Y ojalá en el 2013 abandonemos esa mala costumbre de estar acabando el mundo, ¿Qué les hizo el mundo que lo quieren terminar?

Que siga la fiesta.




El hombre de la manzana

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Murió Steve Jobs. Una persona, como muchos  destacaron esa noche. Las redes sociales se inundaron con la noticia. La mayoría con muestras de admiración y condolencia, pero por supuesto, una oleada adversa de comentarios emanados del grupo “yo VS el mundo”.

No perdamos la buena costumbre

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De decir buenos días, de apretarnos las manos, de mirarnos a los ojos cuando hablamos. No perdamos la buena costumbre de tomar a los niños de la mano, de mirar el paisaje, de darle besos al viento, y  de presionar el botón del olvido.

No dejemos de sonreír, pase lo que pase, de hacer amigos. No perdamos la buena costumbre de tener fe, de sentirnos esperanzados, de creer en nosotros mismos, de confiar, aunque cueste, en la virtud y bondad de nuestros iguales.

No dejemos de tomar café acompañados, de mirar hacia ambos lados en la calle, de observar el cielo y soñar con alcanzarlo. Que no se pierda la buena costumbre de jugar con los niños, de cantar en la ducha, de comer dulces y hacer cosquillas.

No perdamos la buena costumbre de besar la mejilla de quien amamos antes de dormir, de dar las gracias al despertar, de ver las mariposas en su vuelo, de acariciar a los perros, de soñar despiertos.  De escuchar música con los ojos cerrados, de reírnos sin razón delante de la gente, de emocionarse, de sorprenderse.

Pero sobre todo, que no se pierda la buena costumbre de querer ser mejores personas. Tal vez un día, sin proponérnoslo, haciendo un compromiso intimo con uno mismo, llegamos a algo. Mientras tanto, mantengamos las buenas costumbres.

En la tecnología confío

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Llegué como cada noche, cansada del instituto y tenía que salir muy temprano. Mi pantalón no estaba listo, mi madre olvidó echar el suavizante, así que arreglé la lavadora para que terminara todo por mí, luego lo coloqué en la secadora, el despertador de mi celular a las 6:00 a.m. y dejando alguna persona en el aire en el bbm, caí rendida.

Desperté pasada las 7:00, gracias a una luz intrusa que se coló por el blackout de las ventanas de mi cuarto, sin su intervención todavía estaría dormida. ¿Cuál es el problema? Me preguntó mi padre, tumbando casi mi puerta. No olvidé poner la alarma, me dije cuando observando al culpable de mis desgracias. Tampoco fue que ignoré el sonido y continué durmiendo como tantas otras mañanas. Cometí un sencillo y humano error: p.m.

Nada es para siempre

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Siempre quise ir al lago Enriquillo. Los comerciales que veía cuando estaba pequeña tuvieron mucho que ver. Me gustaba el paisaje, el hecho de que hubiese una isla dentro del lago y las iguanas, por tranquilas y porque gustan de no ser perturbada, como yo.  Dejé anotado en algún lugar de mi mente que iría algún día. Siempre di por inmutable que el lago estaría ahí, esperándome.

Todo el que mantiene una conversación de más de 10 minutos con mi padre sabe que él nació, orgullosamente, en Chavón arriba un campo de Higuey. Durante años fue el destino vacacional de la familia. Tengo que admitir que las mejores vacaciones de mi infancia las pasé allá. Pero como casi con todo pasa, me cansé. De la tranquilidad campestre, de la apacibilidad con que pasaban los días, de levantarme temprano, de no tener energía eléctrica o acceso a internet. Ya ni si quiera el rio era un atractivo. En el 2007 y no recuerdo el nombre de cuál de las tormentas fue, afectó la isla. Como resultado, el rio alcanzó niveles desmesurados y cuando volví a verlo ya no era el mismo: era un charquito, con agujeros por todos lados y peligroso además.

No volví a bañarme más al rio y actualmente ya no vamos más al campo. No sé cómo afectará al lago Enriquillo los cambios que está experimentando. Me gustaría que no fueran irreversibles, para cumplir con mi objetivo. Todos los días nos decimos que tenemos cosas que hacer, lugares a donde ir y gente que visitar. Dejamos de prestar atención al entorno y al paisaje, porque estamos aburridos y lo hemos asimilado como parte de nosotros mismos. A veces estamos demasiado ocupados actualizando nuestro estado en una red social.  Pero si un día el paisaje se transforma, nos veremos extrañándolo. ¿No es mejor disfrutar de las cosas sabiendo que son perecederas? Nada es para siempre, dice Luis Fonsi y yo lo secundo. No estamos seguros de nada: ni de despertar, ni de saber quiénes somos cuando eso pase. No lo dé por seguro. Vaya a ese lugar, si quiere. Pero por favor y sobre todo, haga esa llamada. Nada peor que quedarse con la duda de “que habría pasado si…”.



Walkiria Encarnación
16 de septiembre de 2011