Hace 19 horas
Vidas prestadas
Nació Yadira,
después de 9 meses que se hicieron largos para mi sobrina Indira haciendo todo
lo que su humanidad le permitía para que así sucediera. Exitosamente, Yadira
vio la luz del mundo el 16 de diciembre, luego de que se cambiaran en dos
ocasiones la fecha, y Dios hiciera lo suyo determinando que ese sería el día de
su nacimiento. Y entre la alegría y el alivio de que todo saliera bien, veo a
mi sobrina mayor lidiando con un nuevo reto y una nueva faceta en su vida: la
de ser madre. Me pregunto, ¿no se estará muriendo de miedo? Yadira nunca volverá a ser tan suya como lo
fue durante esos 9 meses de celosa posesión, donde Yadira era parte de ella y
dependía totalmente de su madre para sobrevivir. Jamás dejará de sorprenderme los misterios de
la maternidad. Mientras Yadira duerme plácidamente junto a su primer regalo,
una muñeca de trapo, sin saber cómo llegó aquí en la más cómoda de las
ignorancias, yo hago una silenciosa
reverencia ante el milagro materno. Pero sobre todo, un profundo y callado
agradecimiento hacia mi madre, por haber aceptado y nunca haber dudado, a la
hora de tenerme. Por haber puesto su vida en el ruedo por mi nacimiento,
ofreciéndolo todo a cambio de nada, de una vida prestada, que tarde o temprano
encontrará sus propias alas.
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