Duarte en el 2013

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La Republica Dominicana celebró con bastante e inusual entusiasmo  el doscientos aniversario del patricio Juan Pablo Duarte. No hay mejor homenaje que la admiración que se profesa a través de la imitación. El mensaje y la celebración no pueden quedar vacios. Ciertamente, 200 años es  mucho tiempo, pero la ocasión no sirve para dilucidar las tantas preguntas que tenemos sobre la vida del Padre de la Patria, sus incógnitas, esos detalles que la historia no nos pudo revelar. Tampoco es justo pasarle un juicio al personaje, que hasta hoy sin discusión ni prueba en contrario, fue el fundador de la  dominicanidad y mucho menos querer aprovecharse de la luz ajena que proyectan los hombres que sobreviven a la corrupción del cuerpo, quedando vivos para siempre por la fuerza de sus ideas.