Hace 19 horas
Duarte en el 2013
La Republica Dominicana celebró con bastante e
inusual entusiasmo el doscientos
aniversario del patricio Juan Pablo Duarte. No hay mejor homenaje que la
admiración que se profesa a través de la imitación. El mensaje y la celebración
no pueden quedar vacios. Ciertamente, 200 años es mucho tiempo, pero la ocasión no sirve para
dilucidar las tantas preguntas que tenemos sobre la vida del Padre de la
Patria, sus incógnitas, esos detalles que la historia no nos pudo revelar. Tampoco
es justo pasarle un juicio al personaje, que hasta hoy sin discusión ni prueba
en contrario, fue el fundador de la
dominicanidad y mucho menos querer aprovecharse de la luz ajena que
proyectan los hombres que sobreviven a la corrupción del cuerpo, quedando vivos
para siempre por la fuerza de sus ideas.
Es bueno constatar que las mismas perduran y nos hablan a través del tiempo, sin dejar de ser actuales. Duarte era joven. Todo lo que hizo por este país lo hizo en esa etapa de su vida. Hoy, no discutimos el derecho a dar a luz una nacionalidad, hoy nuestras batallas son personales e individualistas, pero no dejan de ser nuestras, no dejan de existir y repercuten en la colectividad. Duarte es un ejemplo inmejorable para cada uno de los jóvenes dominicanos. Tiene mucho que enseñarnos, todavía, doscientos años después. ¿Qué puede enseñarnos Duarte doscientos años después?
Es bueno constatar que las mismas perduran y nos hablan a través del tiempo, sin dejar de ser actuales. Duarte era joven. Todo lo que hizo por este país lo hizo en esa etapa de su vida. Hoy, no discutimos el derecho a dar a luz una nacionalidad, hoy nuestras batallas son personales e individualistas, pero no dejan de ser nuestras, no dejan de existir y repercuten en la colectividad. Duarte es un ejemplo inmejorable para cada uno de los jóvenes dominicanos. Tiene mucho que enseñarnos, todavía, doscientos años después. ¿Qué puede enseñarnos Duarte doscientos años después?
Emprendedurismo: No es
muy difícil imaginar la reacción de las personas cuando Duarte les contó lo que
se estaba proponiendo. Para ese entonces, lo que hoy conocemos como República
Dominicana era el sueño de un loco, un proyecto que aun no existía. Demostrando que cuando una idea es totalmente nueva,
siempre encontrará voces adversas, por la reacción natural del hombre hacia lo
desconocido. Duarte dio muestras de emprendurismo puro, liderando una empresa
innovadora, visionaria y con todos los riesgos del mundo para fracasar.
Liderazgo: como todo buen líder, sabía
que los proyectos debían sobrevivirle a su fundador; sobre todo, cuando se
trata de algo perdurable. Por eso, los
planes independentistas siguieron su curso sin él, cuando se vio obligado a
abandonar el país un año antes de declararse la independencia. Pero sobre todo,
supo alienar a sus seguidores de manera tal que todos creyeran y compraran su
proyecto independentista hasta el punto en que estuvieran dispuestos a dar la
vida por su causa, permitiendo que otros jóvenes pudieran liderar el movimiento
al momento de su ausencia.
De las palabras a la acción: No basta
la idea sino lo que estemos dispuestos a hacer con ella. Duarte esto lo
comprendió muy bien. Sabiendo que la unión hace la fuerza, fundó La Sociedad
Secreta de la Trinitaria y La Filantrópica; que fueron los puentes que le
permitieron terminar de propagar sus ideas. Y en este objetivo no escatimó
esfuerzos: para muchas personas Duarte sencillamente tuvo la idea (como si esto
fuera poco), pero Duarte también fue el primer patrocinador económico del
proyecto, demostrando con esto lo mucho que creía en sus ideales. Y con todo lo
que esto conllevaba, como el riesgo de perder la vida misma.
Compromiso indefinido: Al iniciar una
empresa de cierta envergadura, sabemos que puede o no tener éxito, que de su conclusión dependerá de muchos
factores. Pero es imposible que un proyecto triunfe si no establecemos con él
un compromiso sincero e indefinido, regulado por nuestros valores y
expectativas. Así lo hizo Duarte quien dio todo cuanto tenia por el proyecto
independentista, y más allá de este, cuando se vio completado; cada vez que la
Patria lo necesitó, estuvo dispuesto a ayudarle de la mejor manera, sin buscar
protagonismos innecesarios.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario