Hace 19 horas
Lunes, viernes y otras mañas
Después
de los políticos y los impuestos, la cosa más odiada es el lunes. La aversión
al lunes nace el domingo por la noche, preferiblemente, ante la lista mental de
pendientes que nos espera para el día siguiente. Lo que nunca hemos pensado que
el “odio al Lunes” responde a una acostumbrada predisposición al inicio de la semana, algo que llevamos
haciendo más o menos… toda la vida. Y si
no me lo creen, ¿Acaso no eran ustedes de esos brillantes estudiantes que
dejaban la práctica de inglés para el domingo por la noche?
Y
es precisamente esta la principal razón por la que la gente odia el lunes: está predispuesta. La predisposición
hacia el lunes nace el domingo, cuando las personas empezamos a preocuparnos
por un día que no ha llegado [y que, aceptemos, no sabemos si llegaremos a ver].
Mentalmente, estamos predisponiéndonos a tener un pésimo día y como si fuéramos
magos, exactamente eso ocurre.
De tal finde tal lunes. La
calidad del lunes está directamente relacionada con lo que estuvimos haciendo
durante el fin de semana. [Breve espacio para pensar en lo que estuviste
haciendo todo el fin de semana…] exactamente. ¿Qué uso le dimos al finde? Si
eres de los que aprovecha para “vivir la vida” probablemente sentirás morir un
lunes por la mañana. Sin contar que nuestro horario sufre una brusca
modificación y más de uno se queda viendo televisión hasta tarde. El mensaje
para el cuerpo puede llegar a ser confuso.
Viernes: sobrevaluado. El
viernes es un día totalmente sobrevalorado. Es uno de los días más estresantes
de la semana, donde todos andan de prisa, algunos planean viajes fuera de la
ciudad, los tapones y las colas en los
súper mercados incrementan. ¿La diferencia? La predisposición hacia el viernes,
que por estar relacionado con el inicio del fin de semana, es bien asimilado.
Sobre todo, tomando en cuenta que la mayoría de las personas en este país deben
trabajar sábado [aunque sea medio turno], entonces, ¿que celebramos en viernes?
Días ignorados. La
semana tiene 7 buenos días, pero la gente solo piensa en dos, precisamente,
¡pasa la semana entera pensando en dos días que aun no han llegado! Podría
funcionar tomar uno de estos días ignorados, balanceándolos correctamente y
escogiendo con cuidado actividades relajantes y agradables, podrían rescatar
nuestro estado de ánimo y darnos energía para lo que resta de semana.
Todos los días son buenos. No se
trata de etiquetar un día o dos como buenos y malos, pues todos son un regalo
de Dios y deben ser vistos como una nueva oportunidad. Tachar días de malos,
seria predisponerlos y resignarlos a ser así. Cambiemos el slogan: amemos los
lunes, que sería como estar abiertos a la vida y al agradecimiento, por cada
lunes vivido y por cada lunes por vivir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Muy buen post felicidades... ya te extrañábamos!
ResponderEliminar