Hace 19 horas
La generación de mis sobrinos
“Todo pasado
fue mejor” ¿Es nuestra incapacidad para aceptar los cambios lo que
siempre nos hace pensar que lo bueno se quedo atrás? Dice un amigo de mi padre
que el mundo se acabó en el año 1990 y que todo lo que vivimos a partir de ahí,
fueron los desechos de un mundo en decadencia. Las generaciones de nuestros
padres no dudan un segundo en tacharnos y etiquetarnos: la música no sirve, los
jóvenes no están en nada, se visten mal (o mejor dicho NO se visten), tienen
malos modales y nunca hacen nada por la sociedad o por ellos mismos. Viniendo
de la generación de mis padres parece justo: ellos lograron cosas que, tomando
en cuenta los retos que enfrentaron, fueron verdaderos triunfos producto
de mucho esfuerzo y determinación. Pero eso no se queda ahí. Nuestros
abuelos decían lo mismo sobre nuestros padres. Y todavía allá en el pasado, hay
una bisabuela quejándose de que los jovencitos ya no vienen como antes.
Como las
costumbres aprendidas, nosotros solemos hacer lo mismo con la generación que
nos sigue. Fácilmente etiquetamos a “los menores” [empezando por ese nombre
despectivo] como holgazanes, malcriados, que no siguen ninguna regla y no
respetan a los adultos. Nadie nunca se ha detenido a ver qué tiene de bueno la
generación que le sigue. Pensando en eso y dejando de lado sus mas que notorios
defectos; llegué a la conclusión que esta es, si ellos así lo deciden, la que
tiene más condiciones y la que puede cambiar el mundo.
Todo tiene un por qué. El principio de la sabiduría es la duda. Quizás por eso encontramos que los
niños en estos días, saben demasiado. Mis sobrinos me han enseñado que para
aceptar o no algo, es necesario conocer las razones. ¿No es lógico? Si un niño
nos cuestiona, solemos paralizarnos, quizás porque no estamos acostumbrados a
eso; posiblemente de niños nunca pudimos cuestionar un mandato. Parece ser que
el problema no es la pregunta sino la respuesta. ¿Podemos establecer reglas si
no somos capaces de justificarlas? La autoridad debe ser respetada, cierto,
pero también puede ser cuestionada. Y ella debe estar preparada para dar una
buena respuesta, sin que esto sea una justificación para la indisciplina.
Googleo, pienso
y luego existo. Aunque a muchos no le parezca bien esta práctica,
[quizás porque confiar demasiado en todo lo que aparece en la red no sea lo más
apropiado], en principio no está tan mal. Pues lo que los jóvenes han aprendido
a través de esta experiencia es que no se puede hablar de algo que no se
conoce. Y ya que tenemos las respuestas a un par de click, ¿por qué no hacerlo?
Si vamos a emitir un juicio, al menos que sea sobre alguna base.
Renovar o
morir. Miguel de Unamuno decía que el progreso consistía en
renovarse. Probablemente esa sea una de las principales causas a las que le
atribuimos el fracaso de muchos proyectos hoy en día. Los adolescentes de hoy
no tienen ese problema. Adictos a la novedad, sin ataduras por lo viejo, la
generación de mis sobrinos está lista para vivir en renovación constante y sin
mirar atrás.
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