Hace 19 horas
De por qué las brujas ya no vuelan
Mi madre tenía un surtido repertorio para asustarme cuando me negaba a hacer algo o para enviarme a la cama. Si me tocara enunciarlos, comenzaría con el legendario y temido Cuco que vivía debajo de mi cama y sin pagar renta, escondiendo mis zapatos cuando yo olvidaba guardarlos. Era un personaje muy comparon: era el más famoso de los seres nocturnos que adornaban la imaginación de los niños y hasta tenía una canción. Después estaba La Araña, que se quedó sin nombre porque nunca tuve el gusto de que me lo dijeran, y solo sabía que vivía en alguna parte de mi casa y estaba casi al tanto de todos mis movimientos y pasos. Pero las que más desconcierto me provocaban eran las brujas y las muñecas asesinas: Las 1eras eran mujeres de carne y hueso que de día eran comunes y corrientes y que de noche, luego de fregar los platos de la cena, abandonaban sus casas volando en las mismas escobas que de día usaban para barrer. Las muñecas eran otra historia, inverosímil para mí. Las mismas que de día eran mis compañeras de juego, si dormía con ellas, no lo dudarían para enredarme y enlazarme con sus largas cabelleras y ahorcarme. Las cosas ya no vienen como antes, dice mi madre. Yo digo que ya no son como antes y nunca volverán a serlo. Ella piensa que la lluvia es más delgada, el sol más fuerte y la brisa más vieja. Y estamos de acuerdo. Los niños nacen “criados”, aprenden a hablar antes de caminar. Las brujas se cansaron del ejercicio de suspenderse en el aire con una escoba, no es tarea fácil con todos estos edificios y las luces de la ciudad, le quitaron el misterio. Los reyes magos se volvieron viejos e ineficientes, se saltan direcciones y se equivocan con tanta insistencia, que parece hecho a propósito seguro están buscando su jubilación. Y del Cuco tengo mucho que no se de él. La última vez que lo vi, fue en el cuarto de mi sobrina Paola cuando intenté tranquilizarla con esa vieja historia. Dicen que hoy es uno más de los sin techo y que tiene serios problemas de alcoholismo. Las muñecas mueren de abandono en lo último de un cajón y nadie las saca de allí, fueron sustituidas por cosas más modernas y menos peligrosas. Mari dice que los niños han perdido la inocencia. Yo creo que están naciendo sin ella.
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