Hace 19 horas
Buena suerte...
Yo nunca he dejado ni dejare de preguntarme porque no me saco en la lotería. Yo he tratado de justificarlo de mil maneras: la Lotería está planeada, no es limpia, el banquero es brujo y mete los números bajo un caldero, el gato negro se metió en mi ventana esta mañana, y porque pasé por debajo de esa escalera ayer. Lo cierto es que conmigo no es la cosa de la Lotería. Y no importa como lo juego: porque me lo soñé o porque me lo dieron pro tv. La última vez que gane en la lotería (y la única) me saqué 600 pesos. Tenía 14 años y eso, era una gran cosa para mí. Pero no crean que solo sea con la Lotería. Me pasa con las rifas del barrio, con el bingo casero y hasta con las rifitas de colmado o mejor dicho, “chuflay de a peso”. Y es que si la suerte sabe que voy por esta acera, cruza para la otra. Descarada al fin. Por eso, como dice Coti, ¿Que quiere la suerte cuando anda por mi casa? ¡Bien que se sabe ausentar! Lo mío no es con la suerte, lo mío es otra cosa. Le doy gracias a Dios porque cuando ella me falla, el entra, ósea, siempre. Y gracias a esa intervención divina, yo puedo decir que tengo una familia grandiosa, unos amigos geniales y perros por pila en mi casa. Ósea, ¿quién necesita más?
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