Lo que aprendimos de las telenovelas


Mi tía Sarah era una novelera 1-A. De esas que ni bien terminan los oficios para sentarse frente al televisor sin que exista ser humano que pueda interrumpir o la haga interesarse en otra cosa. Mi tía se tiraba todas las novelas: desde las infantiles hasta el culebrón más fuerte, el de las 10:00 p.m. A mí no me gustan las Telenovelas, pero eso es porque ya quemé mi etapa de Tía Sarah. No pienso negar que alguna vez fuera novelera. No sé que tienen, empiezas a verlas dices que son un disparate, conoces cada mínimo detalle y hasta cómo va a terminar, pero igual sigues con el control en la mano y no cambias de canal. A ellas le debemos la ½ de psicología barata que tenemos (la otra mitad nos la dio Cristina)  y clases de vida que nos acompañaran por siempre. ¿Qué aprendimos con las novelas?

1.-Independencia femenina, ¿Qué es eso? En la vida novelera una mujer nació para ser bonita. Prepárate, si estas en la hora indicada en el lugar indicado, llegará tu príncipe azul (“guapo” y rico) que te rescatará a ti y a tu familia de la pobreza.
2.- Gorda y fea: ¡no! Algunas novelas quisieron salirse del guión, cambiar sus parámetros y hacer algo distinto. Esto realmente importa poco. Aunque la protagonista sea una mujer amable, un genio, y el mejor partido, tendrá que cambiar. Se enamoró de ella siendo gorda y fea, pero antes de que se termine la novela [aunque sea 30 minutos antes] debe hacerse un cambio de look radical. Las novelas no son la mejor promoción de “se tu misma” o “la belleza está adentro”.
3.-Muertes únicas En una novela, nadie muere de viejo señores. Las muertes son trágicas, maquiavélicas y dignas de una profunda investigación policial. Las mas comunes son:
  • Asfixia con una almohada
  • Electrocución con un blower en una tina
  • Problemas en los frenos del carro
  • Inyecciones letales
  • Envenenamiento
  • Caídas por escaleras
La Amnesia nunca se queda y la protagonista siempre sufre depresión post parto.
4.- Las malas gozan mas Con la forma de pensar que tienen los niños de ahora, estoy segura de que esta es la conclusión que sacaran. En las novelas no hay gratificación en la bondad. Las buenas tienen que pasar toda la historia bajo el sádico acoso de un villano pervertido, una suegra desgraciada y una archienemiga que no la puede ver. La villana es rica, vive mejor, viste mejor, y sale con todos los galanes de la historia… ¿Quién goza más?
5.- Aprende a hablar! Las novelas nos dan un vocabulario totalmente nuevo. Aprendes a dar un boche con toda la propiedad que se necesita. Este es el vocabulario novelero:
  • Mujerzuela [En vez de cuero]
  • Canalla [En vez de chulo]
  • Patán [Esto es cuernero]
  • Pobretona [Otra forma de decirte chopa]
  • Sobe mi cadáver [A mi hay que matarme para sacarme de aquí]
  • Mal nacido [Hijo de la… madre tierra]
  • Cualquiera [cuero2]
  • Imbécil [idiota]
Y lo que nunca falta en una novela… un gemelo malvado, una infidelidad, un accidente trágico, una loca en un manicomio, un testamento falso, una cirugía de reconstrucción facial, [En las novelas la ciencia es más dura, lo último es hacer clones, congelar cuerpos y luego revivirlos], un mayordomo jablador, un accidente aéreo del que MILAGRO sobrevive siempre el protagonista con su amnesia de lugar, la protagonista encuentra un muerto y agarra el arma, un moribundo que se confiesa, un sacerdote que se mete en todo, y una virgencita de Guadalupe. 
15 Junio 11

2 comentarios:

  1. Pero creo que estás siendo un poco injusta, las novelas brasileñas no son así... al menos no las que recuerdo como Terra Nostra y la siempre bienhabida Xica da Silva (la original, no el tollo colombiano).

    Ahoora, las mexicanas, realmente son toditas así. Thalía se hizo gente con las "Marías", Marimar, María la del Barrio y otra que no recuerdo. Como soy viejo, ese patrón lo recuerdo desde que Lucía Méndez fue Colorina...

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  2. hahaha es cierto, lo que pasa es que yo crecí viendo esos culebrones mexicanos que ya no los resisto! [Oye Gracias por entrar :)]

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